11 / 08 / 22

Cómo superar las pocas ganas de hacer ejercicio

Todos sabemos que realizar habitualmente una actividad física favorece el control del peso y la buena salud. Sin embargo, esto no es suficiente para que todas las personas se decidan a modificar sus hábitos e introducir el ejercicio en sus vidas. Algunas lo intentan, pero no consiguen mantener la motivación para seguir con una práctica regular.

Existen varias razones por las que no se consigue incorporar el hábito. La primera de ellas es simplemente la inercia: las rutinas que ya practicamos tienen un sentido para nosotros, nos definen, y «se defienden» contra cualquier cambio que las afecte. Entonces, para no dedicar tiempo al deporte, nos convencemos de que estamos ocupados, cansados, que resulta aburrido o que es un lujo, algo no esencial.

Hay que reconocer que en el estilo de vida actual moverse es algo un poco raro. Muchos trabajamos sentados y pasamos buena parte del tiempo libre delante de una pantalla. Todo parece conspirar para que seamos sedentarios. Precisamente por eso tenemos más necesidad que nunca de incorporar la actividad física a nuestros hábitos.

La única manera de superar estos obstáculos es el autoconvencimiento. Y para convencerse hace falta conocer las ventajas de hacer ejercicio físico.

 

Los beneficios de hacer ejercicio físico

  • Reduce el riesgo de sufrir sobrepeso, obesidad y problemas médicos importantes, como hipertensión, resistencia a la insulina y diabetes.
  • Aumenta tu sensación de energía disponible.
  • Favorece una buena postura corporal, previene molestias físicas como el dolor de espalda y mejora el aspecto físico.
  • Mejora la salud mental y el estado anímico.

 

Cómo aumentar las ganas de hacer una actividad física

Es necesario eliminar los obstáculos mentales que construimos nosotros mismos. Para ello, hay que entender el ejercicio como una necesidad no negociable, como lo son dormir, comer o limpiarse los dientes.

Por otra parte, podemos preguntarnos qué es lo que nos frena y buscar una solución. Hay varias estrategias que podemos llevar a cabo para establecer el hábito.

 

Hazlo fácil

A veces lo más fácil es realizar a pie los desplazamientos que diariamente hacemos en coche, moto o transporte público. Prácticamente todos los desplazamientos dentro de una ciudad se pueden hacer a pie o en bicicleta.

Si nunca has hecho deporte, estas caminatas pueden ser la mejor manera de empezar a ponerse en forma. Después de unas semanas te puedes plantear hacer un entrenamiento más intenso y deportivo.

Por otra parte, muchas personas creen que para hacer ejercicio tienen que aprender algo, les resulta aburrido o no les gusta la idea de pagar un gimnasio.

Si tienes ese tipo de pensamientos, elige una actividad muy sencilla que, incluso, puedes hacer en casa. Puede ser una combinación de carrera sobre el sitio, bicicleta estática y ejercicio con pesas, por ejemplo.

 

Dale sentido a tus entrenamientos

Para algunas personas, el gran problema es el «¿para qué?». No se conforman con la satisfacción física que produce ejercitarse. Se pregunta, ¿por qué pedalear en una bicicleta estática que no va a ninguna parte?

Estas personas necesitan que el ejercicio sirva para algo. Les puede ayudar el conseguir mejores registros o comprobar cómo cambia su cuerpo, ya sea en peso o en volumen y definición muscular. Compra una libreta para anotar tus registros.

Obviamente, las metas que nos planteemos deben estar en consonancia con nuestra condición física actual y con el esfuerzo que estamos dispuestos a realizar. Es fácil frustrarse y darse por vencido si tus metas son demasiado ambiciosas.

Por ejemplo, si te estás iniciando, una meta a corto plazo podría ser caminar 10 minutos al día, cinco días a la semana. Un objetivo intermedio podría ser caminar 30 minutos cinco días a la semana. Una meta a largo plazo podría ser completar una caminata de 5 km.

 

No te aburras

Si correr en solitario te parece aburrido, hazlo en grupo o apúntate a actividades dirigidas, como el spinning, o practica un deporte de equipo, como el baloncesto, voleibol o fútbol.

Existen innumerables formas de hacer ejercicio. Investiga las posibilidades a tu alcance. A veces el interés se despierta con actividades que ni te habías planteado. El boxeo o la capoeira (lucha brasileña), por ejemplo, resultan muy estimulantes.

O puede que te interese lo contrario, algo tranquilo como el yoga o el taichí. El baile también es una opción. Puedes que necesites probar varias actividades hasta que encuentres la que te motiva y de la que no podrás prescindir.

Otro aliciente puede ser escuchar música o tu podcast preferido mientras realizas la actividad.

 

Comprométete con otras personas

Organiza un grupo de amigos y juntos estableced un calendario con días y horas de entrenamiento o juego. La actividad en grupo no solo te resultará más atractiva, sino que te resultará mucho más difícil echarte para atrás, pues no querrás quedar mal con tus amigos…

Si no convences a tus amigos, otra posibilidad es contratar un entrenador personal.

 

Motívate con un regalo

Si cumples tu plan de actividad física para toda la semana, el viernes o el fin de semana te puedes recompensar con un regalo. Puede ser una sesión de masaje o una cena con tus compañeros de fatigas. Pero hacedlo solo si habéis cumplido con el programa.

Es muy fácil entusiasmarse cuando sabes que en pocos días tendrás un premio. Sí, esto es psicología conductista, como la que se utiliza para entrenar a los perros, ¡pero es muy eficaz!

 

Sé flexible

Si has diseñado un plan, lo has seguido pero fallas un día, no lo tomes como una excusa para abandonar. Permítete un descanso si lo necesitas, y vuelve al plan con más ganas.

 

Comprueba los resultados

Después de un par de semanas con tu nueva rutina de ejercicio, puedes detenerte a valorar los resultados.

¿Has perdido peso? ¿Eres más fuerte o más rápido? ¿Te sientes mejor contigo mismo? Seguro que las respuestas te ayudan a mantener tu motivación para seguir haciendo más ejercicio. Recuerda que tu hábito de actividad física es para toda la vida.