18 / 03 / 21

Muévete más…¡Y suma felicidad!

Seguro que ya te has dado cuenta de cómo mente y deporte van irremediablemente de la mano. Cada vez que realizas ejercicio notas cómo te llenas de energía y tu estado de ánimo parece reiniciarse. Confiésalo, te notas más feliz y adquieres una actitud más positiva ante la vida. ¡No es casualidad! Descubre en este post por qué te sientes así después de cualquier entrenamiento.

¿Por qué la felicidad te embarga cuando haces deporte?

Seguro que eres de los que alguna vez se han leído consejos para hacer deporte o has buscado qué ejercicios son los más necesarios para estar en forma.

Sin embargo, probablemente, hayas prestado menos atención a los efectos que provoca el deporte en tu cerebro. Esa felicidad que se desencadena tras una sesión trabajando el físico es fruto de la liberación de diversas sustancias.

Para empezar, el incremento de la presión sanguínea y el estrés al que se ve sometida la mente lleva a liberar BDNF, acrónimo en inglés de brain-derived neurotrophic factor. Su función no es otra que proteger a las neuronas, al mismo tiempo que provoca un efecto de reseteo. Esto explica por qué un problema muy grande que puedes tener antes de entrenar, es más pequeño cuando finalizas el ejercicio; los ves todo más claro.

Paralelamente, también se liberan endorfinas, que actúan como analgésicos naturales ante el dolor, el estrés y la ansiedad que puedas sentir en ese mismo momento. Provocan una sensación de alegría y felicidad, muy cercana a la euforia.

La dopamina es otra de las sustancias que entran en juego. Se traduce en una sensación verdaderamente placentera una vez finalizado el entrenamiento. Gracias a ella, reducirás el consumo de dulces, tabaco y cualquier otro elemento proclive a producir cierta adicción.

No te olvides de la serotonina que se libera, igualmente, tras realizar ejercicio. Es la responsable de que sientas en calma tras la práctica deportiva. Aleja de ti la sombra de la depresión, al tiempo que te permite dormir mejor y reduce tu ansia de comer alimentos en exceso. Te frenará si pensabas darte un atracón de dulces, refrescos o bollería industrial.

Esta combinación, ligada a los efectos del deporte, se traducirá en una cura para algunas enfermedades. Las de carácter mental serán las primeras en verse tratadas, dando lugar a importantes mejoras.

El deporte te sienta bien, solo hace falta que venzas a la pereza ¡Te decimos cómo!

Sabes lo importante que es el ejercicio físico y, después de leer esta entrada, también los efectos que provoca en tu mente. Sí, lo admites. Todo son ventajas. Sin embargo, es inevitable que algunos días te cueste más que otros salir a correr o ir al gimnasio.

Quedarte en el sofá de casa es un plan muy apetecible, sobre todo, si la climatología se pone en contra. No te preocupes, es lo más normal. Solo necesitas tomar nota de estos consejos para vencer la pereza inicial que te asalta antes de ponerte en marcha.

1. Ten una motivación

Piensa en algo que te motive cada vez que te enfrentes a un entrenamiento. Puede ser lucir tipazo el próximo verano o volver a entrar en esos vaqueros que hace años que ya no te abrochan. No dudes en ponerlos a la vista para tenerlos lo más presentes posible.

2. Búscate un aliado

Apúntate al gimnasio con un amigo o prueba a salir a caminar juntos por el monte. Te servirá de apoyo, al tiempo que te obligas a ti mismo a calzarte las zapatillas deportivas por el compromiso que hayas adquirido. Piensa bien en quién será tu partner in crime.

3. Fíjate una meta

Tener un objetivo fijado a corto o medio plazo es el mejor modo de activarse. ¿Has pensado cuál puede ser el tuyo? Bajar unos kilos, cumplir con una rutina diaria de 20 kilómetros corriendo, participar en retos online en los que se suman pedaladas o kilómetros, etc. Bájate alguna aplicación para móvil que realice un seguimiento de tus logros diarios. ¡Te ayudará mucho!

4. Elige una modalidad deportiva que te guste

Saber que vas a disfrutar con la práctica de esa modalidad deportiva que te apasiona es un aliciente importante. Por ello, elige tu favorita y céntrate en ella. Eso no quiere decir que no puedas introducir variaciones algunos días por semana.

5. Prémiate

Otorgarte una recompensa después de varios días de entrenamiento te hará levantarte del sofá. Necesitas pensar cuál será el premio por hacer ejercicio a diario sin fallar ni un solo día. Puede ser comprarte una prenda de vestir, preparar una quedada con amigos o regalarte una tarde de relax en el spa.

Ahora que eres consciente de que mente y deporte van unidos, presta atención a los efectos que experimentarás. Disfrútalos, deja a un lado las excusas y haz ejercicio físico. Tu cuerpo, tu cerebro y tu estado de ánimo lo agradecerán. ¡Haz la prueba!