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03·01·22

¿Qué es y cómo prevenir la tendinopatía de Aquiles?

Sueles correr con cierta frecuencia? Entonces una de las lesiones que con mayor probabilidad puedes sufrir son las tendinopatías de Aquiles. Se trata de una tendinitis muy común entre los runners, pero que esto no te asuste ni disuada. Siguiendo una serie de consejos y conociéndola un poco en profundidad podrás prevenirla fácilmente.

Tendinopatía de Aquiles

Los tendones son aquellos elementos del cuerpo que se encargan de unir el hueso con el músculo. En este caso, en el tendón de Aquiles se unen el gemelo y el sóleo con el hueso calcáneo. Es, justamente, la parte superior del talón. Y una tendinitis será un problema o una inflamación en esa zona misma del tendón. Si bien es cierto que ese tendón en concreto es el más resistente y fuerte de tu cuerpo, ante esfuerzos de carrera o incluso de saltos continuados pueden producirse este tipo de inflamaciones.

¿Qué causas son las más habituales?

Estos son los factores que influyen o condicionan esta lesión:

  • Una predisposición intrínseca. Tal vez tus tendones tengan algún tipo de debilidad congénita que favorezca la aparición de ese tipo de tendinopatía. Las enfermedades metabólicas, las lesiones previas y tener una edad avanzada son factores de riesgo que aumentan la probabilidad de tendinitis.
  • Una pisada inadecuada u otro tipo de problemas durante la carrera. Ya sea un calzado de mala calidad o posar el pie de forma errónea son elementos que afectan, y mucho, a tu rendimiento muscular. Si no los vigilas bien, estos pueden provocarte problemas serios de salud.
  • Un mal acondicionamiento mecánico. Desde una escasa movilidad en la articulación hasta la falta de elasticidad son capaces de producir desajustes que originen la aparición de tendinitis. De ahí la importancia de entrenar la movilidad y estirar los músculos al terminar el ejercicio.
  • Un entrenamiento incorrecto. Un exceso de ejercicio, por ejemplo, o una mala duración de los tiempos de entrenamiento pueden dar lugar a irritaciones y problemas en el tendón.

¿Qué síntomas tiene esta tendinitis?

¿Has empezado a notar molestias en la zona? ¿Ya no corres igual? ¿Cómo puedes saber si has desarrollado una tendinopatía?

Realmente, no es una lesión que ofrezca demasiadas señales. La principal es el dolor en la zona superior del talón, aunque dependiendo de la tendinitis que sufras, a veces se localiza un poco más abajo.

El mayor problema a la hora de detectar la lesión es que dicho dolor varía de intensidad. Algunas veces será más evidente y en otras ocasiones puede, incluso, pasar desapercibido.

De hecho, hay casos en los que algunos pacientes han estado años con esta dolencia que les afectaba de manera intermitente. Precisamente ese es el peligro. Obviamente, cuanto más tiempo esté sin tratarse, más pronunciado será el dolor y, según el caso, producirse una ruptura en el tendón u otro tipo de consecuencias igual de peligrosas.

Generalmente, el dolor empieza con el uso del pie. Así, los primeros minutos de carrera o al andar son claves para determinar si tienes o no esta dolencia.

Otro síntoma destacable es la rigidez articular que se genera. Si por las mañanas te resulta complicado mover el tobillo, entonces cabe la posibilidad de que hayas desarrollado algún tipo de tendinitis en la zona.

¿Cuál es su tratamiento?

Principalmente hay dos vías: la fisioterapia y el reposo relativo. Esto quiere decir que tendrás que dejar de correr, pero no de andar o incluso de tener actividad física.

Los estiramientos excéntricos y ejercicios de rehabilitación para compensar la musculatura de la zona y disminuir el desgaste y la tensión del tendón serán fundamentales. También, encontrar el error que ha producido la lesión y corregirlo será igual de importante.

En cualquier caso, no todas las tendinitis son iguales. Hay que calibrar la gravedad de la lesión, el reposo que hay que aplicar y si hay opción o no de tomar antiinflamatorios. Un médico especialista será quien lo examine y determine la mejor solución para su tratamiento.

¿Se puede prevenir?

Sí, aunque nunca totalmente. Para ello, lo que tienes que hacer es reducir al máximo el riesgo de sufrir este tipo de lesiones. Por ejemplo:

  • Utilizando un calzado de calidad. Que fije bien el pie y que permita tener una buena zancada y una pisada correcta.
  • Manteniendo una rutina adecuada de entrenamiento. Que haya días de descanso y que tu musculatura esté preparada para el esfuerzo al que la vayas a someter.
  • Calentando y estirando correctamente. Muchas lesiones de corredores se producen porque la musculatura no está preparada para realizar la actividad correspondiente. Por lo tanto, que la movilidad y los estiramientos sean claves en tu rutina.

Ahora ya sabes qué son las tendinopatías de Aquiles, sus causas y el tratamiento. Para evitarlas, la prevención y un entrenamiento planificado y ajustado a tus características te ayudarán a reducir al máximo la aparición de unas de las lesiones de running más comunes entre sus practicantes. ¡Aplica nuestras recomendaciones y disfrutarás de tu afición al máximo!

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